El domingo, en Canal+ estuve viendo la película “El sueño de mi vida” en que una niña de trece años desea ser treintañera, triunfadora y divina. Se le cumple el deseo, y se despierta siendo una de las redactoras más importantes de Poise, una revista que está pasando por un mal momento después de llegar a la cima. Pero se arrepiente al darse cuenta de la pécora en la que se ha convertido y que ha perdido al amor de su vida desde aquel momento en que deseo a los trece años ser lo que no era.

Es una maravillosa americanada tan surrealista como encantadora. Es una de esas películas que te hacen sonreír en algunos momentos. Te hace soñar con el amor perfecto, el amor para siempre, el amor que supera todos los obstáculos. Luego, la película se acaba y te das cuenta de que a ti jamás te ocurrirá nada parecido.

Son un engaño, un anuncio consumista que intenta crear un modelo de mujer perfecto (o demasiado imperfecto). Es como la película que ahora está en el cine “El diablo viste de Prada”. Chica anoréxicas, marcas carísimas y chicos tan guapos que no te los encuentras por la calle.

Pero aun así las chicas seguimos soñando con todo ese mundo de Yupi en el que el amor no tardará en encontrarnos. Qué más da, por lo menos nos hacen luchar por lo que queremos y tener esperanza en un mundo que sólo se guía por la apariencia, aunque a nosotros también nos inyecten una pizca de superficialidad. Yo, personalmente, soy lo suficientemente fuerte como para no dejarme llevar por ella.

Andrea